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Adra

 

Adra es una ciudad situada en la Comarca del Poniente de Almería, a 50Km. de la capital, cuarto municipio en importancia de la provincia, superando los 21.000 habitantes.

Tradicionalmente su economia ha estado ligada al sector pesquero y al mundo marítimo. Actualmente, el puerto pesquero construido en 1911 sigue siendo de los más influyentes, en cuanto a capacidad de flota del litoral andaluz. El sector agrícola, con la agricultura intensiva o bajo plástico, es la base económica del municipio, evocando el peso específico detentado por Adra a partir del siglo XVI con la producción de caña de azucar.

No podemos pasar por alto la espectacular actividad económica que genera el sector servicios, destacando especialmente la construcción.

Desde el punto de vista turístico, con 13 Km. de playas y calas en estado virgen, cuenta con Bandera Azul en dos de sus playas: San Nicolás y Poniente, las más próximas al casco urbano.

Su desarrollo turístico está estrechamente vinculado al desarrollo de turismos temáticos y de "calidad" a partir de la valoración del Patrimonio Histórico, Natural, etc.

La reciente construcción de la autovía del Mediterráneo permite una comunicación rápida con la franja mediterránea, contribuyendo al desarrollo económico y turístico de la zona.

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Historia

El yacimiento arqueológico Cerro de Montecristo está incoado como Bien de Interés Cultural, máxima figura de protección contemplada en la Ley de Patrimonio Histórico Andaluz. Es una elevación natural de 49,38 metros de altitud sobre el nivel del mar, donde se asentó la población de Abdera.

Numerosas reseñas literarias de la antiguedad hacen alusión a ella: Estrabón menciona Abdera cuando realiza la descripción de la costa sur del Mediterráneo, aclarando que se trata de una fundación fenicia, al igual que Sexi (Almuñecar). Del mismo modo P. Mela y Plinio se refieren a Abdera, junto con otras ciudades de la costa sur peninsular. Se han realizado diferentes intervenciones arqueológicas en el Cerro de Montecristo, la primera se remonta al año 1970, cuando vieron la luz estructuras de casas de época púnica, cuya cronología se aproximaba al siglo IV a.C., así como materiales y restos de época republicana romana, altoimperial y bajoimperial, fundamentalmente de balsas de salazón.

En el año 1986 una nueva excavación arqueológica puso de manifiesto el potencial arqueológico del yacimiento, y en ella se documentó una fase más antigua, de ocupación fenicia.

En la actualidad, de Abdera conocemos que es una fundación fenicia de finales del s. VIII a.C., que reproduce una situación habitual del urbanismo fenicio: en la desembocadura del río Adra (o río Grande), sobre un cerro elevado proyectado hacia el mar, dominando el estuario del río.

Habitada la ciudad, posteriormente por los romanos, detentó gran importancia en el Mediterráneo central y oriental, sobre todo por la comercialización del "garum" y salazones de pescado.

La fisonomía del Cerro está muy alterada por los trabajos de desmonte y abancalamiento para el aprovechamiento agrícola. En la actualidad se trabaja para la recuperación y valorazión del yacimiento.

El tránsito de la antiguedad a la época mediaval sigue arrojando grandes interrogantes, si bien fuentes escritas mencionan que el obispo de Abdera acudió al Concilio de Sevilla convocando por San Leandro en el año 590. Sin lugar a dudas, esta referencia, manifiesta que existió poblamiento hasta al menos el diglo VI d.C., y que Abdera continuo detentando cierta importancia al contar con sede episcopal.

En el siglo XI el geógrafo árabe El Idrisi se refiere a Adra como la sucesora de de la Abdera púnica, si bien la población en época hispanomulsumana se concentró en la Alquería o Adra la Vieja, forzadas por las frecuentes incursiones de piratas que asolaban las costas mediterráneas

En el año 1505, bajo el reinado de doña Juana I de Castilla, se edifican los Torreones y lienzos de muralla que configuran el recinto fortificado de Adra, destinado a la protección y defensa de la población, tanto de los ataques de piratas y berberiscos, como, accidentalmente, de la población morisca que habitaba en el interior de la Alpujarra.

Constructivamente, la muralla estaba realizada con mampostería y tapial. La imagen actual, es debida a las profundas remodelaciones a las que se ha visto sometida

Tenemos constancia de la existencia de dos puertas en el perímetro amurallado: La Puerta del Mar (Plaza del Ayuntamiento) y otra situada en la Plaza Vieja (Plaza Ortiz de Villajos). Las murallas fueron derribadas en su mayor parte en 1839, como consecuencia de la expansión urbana de la ciudad.

Conocemos a través de las fuentes escritas la ubicación del castillo de Adra en las inmediaciones de la Plaza Ortíz de Villajos, si bien, no queda ningún resto visible del mismo. Igualmente, los textos nos informan de como Boabdil (último monarca nazarí) partío a Marruecos desde la Costa abderitana, para, desde allí, dirigirse a Fez.

A partir del siglo XVI y, sobre todo en el siglo XVII, asistimos a un significativo aumento demográfico en Adra, quizá el más espectacular de la provincia de Almería, prácticamente despoblada como consecuencia de la expulsión de los moriscos del reino de Granada. Este aumento poblacional se debió a la introducción de la caña de azúcar, iniciándose pronto las exportaciones de este producto a Génova y otros puertos del Mediterráneo.

El crecimiento demográfico y económico experimentado en Adra motivó sucesivas ampliaciones en la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Adra (s. XVI-XVIII), hasta configurar su imagen actual en tres naves.

La explotación y comercialización minera de la próxima Sierra de Gádor, se remonta a época fenicia y romana, si bien a partir de las reformas introducidas por el rey Carlos III, con la creación de la Dirección General de Minas, cuando se sientan las bases de la expansión minera que se producirá a lo largo del siglo XIX.

En 1822, una familia inglesa construye en Adra la fábrica de "Rein y Cía", introduciendo en el año 1827, una de las primeras máquinas de vapor instaladas en España.

Tras la quiebra de la compañía, la adquiere el malagueño Manuel Agustín Heredia en 1837, que dotó a la Fundición de Plomo de San Andrés de la tecnología metalúrgica más avanzada de la época.

Actualmente, del complejo minero de San Andrés se conserva la Fábrica del Vinagre, recientemente restaurada y destinada a albergar exposiciones, y la Torre de los Perdigones.

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Monumentos

Torre de Guainos. Atalaya costera defensiva, que fue construida entre los siglos XIII-XV, protegió a la población de los continuos ataques de piratas berberiscos.

Parroquia de la Inmaculada Concepción. Edificada en 1530 y dispuesta en una sola nave, la Iglesia de Sta. María de la Encarnación de Adra, nombre original, pasó a llamarse a principios del siglo XIX, de la Inmaculada Concepción. El inmueble ha sido objeto de importantes remodelaciones, como consecuencia de las incursiones berberiscas y ataques moriscos. En su interior destaca la talla barroca del Cristo de la Expiración, atribuida al escultor granadino Alonso de Mena y Escalante, realizada en 1623.

Ermita de San Sebastián. Incluida en la delimitación de l Bien de Interés Cultural del Cerro de Montecristo. Se trata de un edificio de planta de cruz latina, construido en 1680 y reedificado en 1751. En su interior se hallan importantes restos romanos pertenecientes a factorías de salazones. Igualmente, se documentaron en una intervención arqueológica numerosas lápidas de carácter funerario con inscripciones latinas. Esto podría suponer que el cementerio de la ciudad en época romana se situara en las inmediaciones de la ermita, aunque es algo que por el momento está sin confirmar arqueológicamente. La imagen se SanNicolás de Tolentino (patrón de Adra) se venera en su interior.

Ermita de San Isidro. Construida en el Barranco Almerín en el s. XVIII, donde se venera la imagen de este santo protector de los animales.

Casas Barrocas. Edificaciones civiles correspondientes al siglo XVIII, construidas por los Gnecco, familia de origen genovés que se instaló en Adra para desarrollar una importante actividad comercial. El escudo de armas de la fachada alude al prestigio de sus propietarios. La vivienda está organizada en torno a un patio central porticado, con dos plantas y cubierta a dos aguas. La planta inferior estaba destinada a servicios (cuadras o almacenes) y la superior a vivienda.

Torre de los Perdigones. Restos de la fundición de plomo de San Andrés del siglo XIX. Obra de ingeniería de 45m. de altura, considerada como la imagen "emblemática" de la ciudad.

Estatuas en Homenaje al Agricultor y al Pescador.

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Gastronomía

Platos:

Olla fresca. Tocino, espinazo, carne fresca, patatas, garbanzos e hinojos

Fideos aparte. Se hace un sofrito al que añadimos los fideos agregamos caldo con pescado variado y dejamos reposar hasta reducir el caldo.

Atascaburras

Pulpo

Gachas

Migas de harina

Gazpacho de Adra

Boquerones en anchoas

Boquerones secos

Arenques

Postres:

Leche frita

Arroz con leche

Roscos de anís

Talvina

Buñuelos

Roscos borrachuelos

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Fiestas y Folclore

Feria. Del 5 al 10 de septiembre. Se venera a la Virgen del Mar que procesiona por tierra y mar el día 8 de septiembre, y al patrón San Nicolás de Tolentino, cuya festividad se conmemora el día 10 de septiembre. Este último recorre en procesión el casco antiguo de Adra (el Barrio).

San Marcos. Es la fiesta de los agricultores por excelencia. Se celebra el día 25 de abril, procesionando la imagen del santo por las calles de Adra.

Virgen del Carmen. El día 16 de julio se venera la imagen de su patrona con una procesión marítima por la bahía.

San Juan. Hogueras y moragas de la noche del 24 de junio.

Moros y cristianos. La Alquería, último fin de semana de agosto. Mudanzas y robaos Son bailes que generalmente van unidos a la "fiesta del trovo" son característicos de la Alpujarra. Se trata, al parecer, de una variante procedente del tronco del fandango. Las mudanzas se ejecutan por parejas, si bien en el robao el número de interpretes aumenta al producirse el "robo" de la mujer por parte de un grupo de hombres. La música que acompaña a estos bailes es la misma del trovo, destacan los instrumentos de cuerda, tales como el laud, la bandurria, el violín y la guitarra, acompañados por las castañuelas de los bailarines.

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Turismo

La Costa. En este itinerariopodremos recorrer el litoral abderitano, contrastando a lo lasrgo de toda su extensión las playas arenosas que invitan al descanso, con formaciones rocosas, tales como acantilados e islotes. La transparencia de sus aguas incita al baño y al buceo para observar su rica y diversa flora y fauna: estrellas de mar, erizos, doncellas, meros, e incluso delfines conviven con aves marinas como gaviotas patiamarillas, de Audouin, etc. La costa de Adra, conquistada, amenazada, atacada, y siempre nexo de unión entre el continente europeo y el norte de África, ha desempeñado un importante papel en la historia.

La Parra. Recorrido donde se combina en perfecta armonía la arquitectura popular alpujarreña con una flora y fauna autóctona, adaptada a la sequía ambiental propia de la región. Encinares típicos del bosque mediterráneo, romerales, aulagares y retamales, perviven conjuntamente con la actividad humana en los sistemas de abancalamientos, balates y partas, tan frecuentes en el paisaje almeriense, que permitan, con enorme esfuerzo, sacarle un mayor rendimiento a la tierra.

La Rambla de Guainos. La rambla que nace en el municipio granadino de Turón y desemboca en la playa de Guainos Bajos presenta unas interesantes particularidades ecológicas, marcadas por la irregularidad de su caudal de agua, lo que conlleva alternancia de fuertes sequías con avenidas, a veces torrenciales. Las sorprendentes angosturas y estrechamientos de la roca invitan a realizar un paseo inolvidable, contemplando al abrirse el paisaje, las frescas alamedas, acequias y huertos tradicionales. A lo largo del recorrido descubrimos canalizaciones y molinos de agua que, si hoy están en desuso, evocan un tiempo pasado de fuerte tradición morisca. La rambla y sobre todo, la presencia del agua, permiten una importante biodiversidad de especies como: Sapo corredor, Lagarto ocelado, Búho real, Avión roquero, Jabalí, etc., junto a especies florísticas como Adelfa, Taray, Álamo blanco, etc.

El río Adra. La cuenca del río Adra presenta un curso de agua permanente durante todo el año, confiriéndole un carácter excepcional, si tenemos en cuenta que se encuentra situado en el árido sudeste peninsular. El río de Adra ha proporcionado agua y tierras fértiles a las distintas civilizaciones(fenicios, romanos, musulmanes, etc.), que sobre su margen se han asentado a lo largo de los siglos. La acción antrópica se evidencia en la presencia constante del sistema de riego (balsas, acequias), molinos harineros, etc. Desde el punto de vista faunístico, encontramos en su cauce al Fartet (Lebias ibera). Pez endémico en grave peligro de extinción, que convive con especies como el Álamo blanco, Taray, sauces, etc., y animales: Oropéndola, Gineta, etc. El recorrido por el río de Adra nos conduce a uno de los más bellos rincones del Poniente almeriense: La Alquería conocida como "Adra la vieja", asentamiento importante en época musulmana. No debemos dejar de visitar su iglesia del siglo XVI, reedificada el el s. XVIII, además de interesantes restos de arquitectura popular.

Las Albuferas de Adra. En el delta del río Adra se localiza un humedal considerado internacionalmente de alta importancia ecológica. Las Albuferas de Adra, catalogadas como Reserva Natural, tiene su origen en el aislamiento de bahías litorales que se cerraron al mar por aportes sedimentarios, dando lugar a lagunas costeras. El último proceso se llevó a cabo en el presente siglo, originando la Albufera Nueva. Actualmente las Albuferas se encuentran constreñidas por el cultivo intensivo o bajo plástico, simbiosis que plantea problemas como consecuencia, entre otros, de la contaminación a que se ven sometidas las aguas. Sin embargo, esto no es óbice para poder identificar a más de 140 especies, destacan la Malvasía cabeciblanca, pato buceador amenazado mundialmente, que utiliza las Albuferas de Adra como principal zona europea para su invernada y reproducción; el Ruiseñor bastardo; el Crriceros común y tordal; el Somormujo lavanco; la Focha común, el Ánade azulón, etc., entre los peces destaca el Fartet.

Subasta del pescado. Si hay alguna actividad que ningún visitante debe olvidar, es contemplar la subasta del pescado que diariamente se realiza en la Lonja del Puerto. El desconcierto y revoloteo de las gaviotas anuncia la llegada a puerto de los hombres de la mar tras la faena diaria. Interesante por la multitud de especies marinas, así como por el original sistema de compra-venta. Por la mañana, entre las 7 y 8 horas; por la tarde, entre las 18 y 19 horas.

Mercadillo Los sábados por la primera y tercera semana del mes, la fenicia Abdera recuper su tradición comercial y se lanza a la calle al "mercadillo", donde la huella árabe del regateo hace da la compra un acontecimiento casi lúdico.

 

 

 

 

 

 

Información obtenida del Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía