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La Taha

 

El municipio de La Taha se encuentra en la ladera sur de Sierra Nevada, entre los so-noros barrancos Bermejo y de la Sangre. Con una extensión de 28,80 Kms. cuadrados el municipio tiene un desnivel considerable, ya que su cota más' alta se encuentra en tomo a los 2.400 m., y la más baja apenas en 600. Sus coordenadas son las siguientes N 36º 55' y W 3º 19'. La Taha se halla integrada por la villa de Pitres, cabecera del Ayuntamiento, (con su anejo de Capilerilla) y los lugares de Ferreirola (con otro anejo llamado Atalbéitar) y Mecina-Fondales compuesto por tres pueblecitos: Mecina, Mecinilla y Fondales.

En los libros de apeos se habla de otro núcleo de población: El Puerto de Juviley. Se trata de una cortijada construida en la confluencia de los limites de tres municipios: La Taha, Torvizcón y Órgiva, por lo que las casas están compartidas entre los tres municipios.

Historia

Si antes se hablaba de la sociedad actual evaluando su diversidad, hay que hacer notar que esta diversidad se dio también en el pasado: africanos, bereberes, romanos, cristianos, visigodos. Son muchos los pueblos que pasaron por la comarca dejando su huella. El problamiento de la Alpujarra es tan interesante como desconocido.

Si se analiza la historia de la Taha de Ferreira, el primer problema que encontramos es el de su mismo origen. Al contrario que en otras zonas alpujarreñas, en la Alpujarra Alta Occidental no se han realizado excavaciones arqueológicas ni han aparecido restos de épocas pasadas. Por eso se ignora cuándo el hombre empezó a ocupar estas tierras.

Seguramente la división que mejor ha caracterizado a la Alpujarra ha sido la de Tahás. Hasta hace poco se creía que la versión que del término tahá diera el historiador Mármol Carvajal en su "Rebelión de los moriscos" era correcta. Según este autor la división de la Alpujarra en tahás se debió al deseo de los reyes nazaríes de tener mejor controlada una zona tan indómita. No obstante la aparición de tahás en otros territorios del reino granadino ha hecho que hoy día se considere a la tahá como algo distinto.

Al parecer es una división menor que abarcaba todo el territorio del reino granadino. De hecho ha aparecido en términos tan distantes como Comares en Málaga o Vera en el extremo de la provincia de Almería. Su estructura básica corresponde con la administrativa. Cada taha abarcaba un determinado número de lugares, bajo la cabeza de un puesto defensivo (un hisn).

La Taha de Ferreira mantuvo su unidad durante los primeros años de dominación castellana. Pero en fecha tan temprana como 1499 la Taha de Ferreira, cambia su fisonomía radicalmente. Ello ocurre con motivo de la concesión del señorío de Órgiva al Gran Capitán, el 26 de septiembre de 1499. Dicha donación es compleja, porque no se incluyen todos los lugares de la antigua Taha de Órgiva (faltan Cáñar y su anejo El Fex) y porque en ella se incluye el término de Busquístar perteneciente a la Taha de Ferreira. Al contrario que en otras donaciones, no se mantienen los limites de las antiguas tahas. Las razones no están claras, y se apunta la riqueza minera de Busquístar, pero hasta ahora sólo es una hipótesis difícil de solucionar.

Lo único cierto es que con la llegada del nuevo poder castellano altera el panorama administrativo y político de la Alpujarra. No obstante estos cambios no son demasiado fuertes. Será con la rebelión, y especialmente con la repoblación llevada a cabo por Felipe II, cuando el paisaje cambie definitivamente y se rompa las viejas estructuras nazaries para dar a los nuevos concejos castellanos.

Los libros de apeos de 1572 muestran como nacen los términos de Pitres, Mecina de Fondales, Ferreirola y Atalnéitar. Cada uno de ellos endependiente de los demás. No ocurre así en la Taha de Poqueira, donde toda la taha se deslinda entera, dando a entender que todos las pueblos eran un mismo municipio. Pocos años después, el 12 de septiembre de 1577, una Real Provisión da poder a los vecinos de los lugares de Fondales, Ferreirola, Haratalbeítar y Mevina de Fondales, para que puedan elegir alcaldes regidores. Se impone por tanto el moderno ayuntamiento castellano. Lo extraño es que aparezcan los lugares de Fondales y atalbéitar. Además también por las fechas aparecen notarías en esas mismas poblaciones.

Eso parece implicar que desde el punto de vista castellano éstas pequeñas poblaciones te-nían entidad suficiente como para poder admi-nistrarse de forma autónoma. Sin embargo no hay forma clara de asegurar esta información. La ausencia de documentación impide conocer con claridad la evolución de los concejos alpujarreños. Pero independientemente de si llegaron o no a existir autónomamente, lo único cierto es que con el paso del tiempo los lugares de Fondales y Atalbéitar se unen a sus inmediatos Mecina y Ferreirola, y así aparecen en los documentos de los siglos siguientes.

Como vemos la unidad que establecía la taha de Ferreira se ha roto por completo. La castellanización del reino granadino acabó con las antiguas estructuras musulmanas. A partir de ahora las Tatas sólo sirven para designar reuniones de pueblos independientes. Se usan como divisiones mayores para agrupar a diversos pue-blos, como si de pequeñas comarcas se tratase. La Taita de Ferreira será equiparada a otras divi-siones como el Valle de Lecrín o el Marquesado del Cenete.

La división eclesiástica tampoco mantiene las tahas, y en nuestro caso concreto la vicaría de Pitres incluye además de todos los pueblos cercanos comprendidos entre los barrancos de Po-queira y Trevélez otros más alejados como Torvizcón, Almegíjar, Alcázar, Fregenite, Olías y Rubite. Esta primacía de la villa de Pitres, hace que poco a poco la antigua Taha de Ferreira pierda su nombre en detrimento de otro nuevo: Taha de Pitres. El cambio de nombre es un proceso lento que dura varios siglos, y durante su trans-curso conviven ambos nombres. Mientras unos documentos hablan todavía de la Taha de Ferreira, en otros de la misma época aparece como Taha de Pitres. Si bien algunos eruditos prefieren mantener el nombre antiguo, otros piensan que no es más que un cultismo molesto, y se limitan a ignorarlo. La utilización tan tardía de este nombre hizo que el nombre de Ferreira no se perdiera nunca de vista, incluso cuando ya todo el mundo había aceptado el cambio.

Tampoco el nombre de Taha de Pitres se usará durante mucho tiempo; apenas un siglo escaso. El término Taha cada vez tiene menos significación. La comarcalización de la Alpujarra no existe ya en función de las tahas sino de los modernos partidos judiciales, y otras nuevas divisiones administrativas. Ya no se habla de Taha de Poqueira, o de Pitres, sino del partido judicial de Órgiva. Pero eso entra ya en el terreno de la contemporaneidad.

Precisamente será en la contemporaneidad cuando la fusión de los municipios de Pitres, Ferreirola y Mecina Fondales, permita recuperar el antiguo nombre árabe, para designar al Ayuntamiento recién creado. Fórmula afortunada por cuanto evita las viejas rivalidades entre los pueblos y asume la nueva estructura. Aunque la antigua Taha de Ferreira comprendía más núcleos que la actual, es evidente que el esquema sigue siendo el mismo: una agrupación de núcleos que se han unido para adquirir mayor identidad.

Monumentos

Después de examinar someramente la historia de La Taha, podemos volver al presente para conocer dónde están los restos de ese pasado. La ventaja de la zona es que aquí no existen horarios de visita, ni guías de viaje. No hay frases hechas, ni tópicos aburridos. Pero tampoco habrá que esperar largas colas. Aunque hay algunas iglesias que merecen admiración y respeto; son la única excepción a la regla. También podemos encontrar otro tipo de monumentos: castaños milenarios, veredas casi silvestres, fuentes encantadas, viejas leyendas todavía vivas, flores desconocidas, arroyos anaranjados...

A poco que uno abandone la carretera, podrá encontrar una espesa red de caminos que le llevarán a cualquier parte. Lejos del ruido y la velocidad, los senderos invitan a la contemplación. Gracias a ellos llegaremos de un pueblo a otro sin pisar el asfalto: son los caminos reales; o bien nos llevarán junto al rumor del agua: son los bordes de las acequias; puede que encontremos eras olvidadas, o quizás un cortijo abandonado: son antiguos senderos apenas utilizados. Cada uno es distinto y todos son especiales.

Pero hay que destacar por su espectacularidad a las Escarihuelas. Son caminos reales que zigzaguean entre las montañas salvando grandes desniveles del terreno. Las más famosas son la de Busquístar, que nos lleva al Cerro del Conjuro, antiguas minas de hierro; la de Panjuila, que lleva a unos baños en esa zona, o su gemela, la escarihuela de la Mezquita, que llega a Busquístar; y por último la de Fondales, en dirección a Órgiva. La palabra escarihuela, parece castellana, derivada de escaleruela, pero no está claro su origen: ¿la trajeron tal vez los repobladores del siglo XVI cuando se expulsó a Los moriscos?, ¿O es un mozarabismo más de la región?

Como tantos otros monumentos de la comarca, estos caminos no han sido atribuidos a ninguna cultura determinada. Tal vez porque viéndolos parece que hayan estado ahí siempre inmóviles como antiguos fósiles reposando sobre las laderas. ¿Son variantes de las vías romanas, para acceder al interior minero; o, por el contrario, son caminos construidos por los árabes para favorecer el comercio de la seda?.

Como es lógico en este tipo de lugar abundan los puentes. A cada paso del camino hay que vadear un río, pasar un barranco o saltar una acequia. Quizás el más importante sea el Puente de Fondales, que algunos llaman romano. A falta de ningún estudió especial nada se puede decir sobre su origen. El puente de un solo ojo, parece rememorar un pasado árabe, si nos fijamos en su parecido con otro puente, el de Tablate, que da acceso a la Alpujarra, separando el Valle de Lecrín de Lanjarón. No obstante dicha atribución no permite quitar el velo del misterio (¿puente califal, zirí, nazarí?). Pese a todo hay quien le pone fecha de nacimiento entre los siglos XIII-XIV, aunque su datación no tenga ningún fundamento. En cambio otros puentes tienen la belleza de lo natural. Este es el caso del Puente de Ferreirola, que hay en la llamada escarihuela de Ferreirola.

Pero parece que los puentes más frecuentes eran los de madera, como el llamado Pontón de Juan Pérez. Sabemos que tenía ese nombre gracias a un pleito del siglo XVIII donde los vecinos de Pitres mantenían una querella con los de Mecina.

Si caminamos por la escarihuela de Fondales, entre las laderas del cerro Corona, el camino nos llevará directamente hasta el Aljibe de Campuzano. El aljibe es de una cuidada ejecución y de grandes dimensiones. Aunque tampoco ha sido estudiado, puede fecharse entre los siglos XII-XIV, aproximadamente. Cerca de este aljibe se puede ver un compañero más pequeño. El aljibillo quebrado, aparece casi enterrado. Más pequeño, sólo sobresale su parte superior, que además está muy deteriorada.

También junto al Puente de Fondales aparece uno de los muchos molinos harineros que hay esparcidos por todo el municipio. La mayoría de los molinos están a la vera del río Bermejo, con nombres tan sonoros como el molino del Sol; el de los Berros; la Molineta, o Molino del Puente, de la Carretera o del Camino de Pórtugos; el Centrón; y eL Molino del Río.

El río Trevélez no le va a la zaga, y a su vera muelen varios molinos, como el que hay en la escarihuela de Ferreirola, llamado de la Fabriquilla, por una fábrica de luz, que se instaló en el lugar aprovechando el salto de agua y que hoy parece una pequeña capilla. Bajando el río encontramos otro molino, escondido entre las rocas, que tiene una inscripción del siglo XVII. También en el río Trevélez está el molino que está pegado al Puente Fondales, sólo que este molino utiliza el agua del río Bermejo.Pero son muchos los molinos que podemos encontrarnos.

Edificios semejantesson los molinos de aceite, más conocidos como almazaras. En Mecina, en la misma entrada del pueblo, nos saluda la maquinaria de uno de estos molinos, como advirtiéndonos de su presencia. El otro se encuentra en Ferreirola, y es el llamado molino de las zorreras. Todavía podemos leer la fecha de su fabricación a principios de siglo.

Al igual que los molinos, las acequias aparecen siempre en los ríos. Los pueblos de LaTaha recogían agua de los ríos más cercanos: Poqueira y Trevélez. Son las Acequia Alta y Baja de Pitres. Del río Bermejo parten otras muchas acequias, con nombres bastante comunes: Acequia Gorda de Pitres, Acequia Gorda de Pórtugos, Acequia del Común, Acequia Laderona, y la de Ferreirola. De todas estas salen los ramales secundarios que llevan el agua hasta las zonas de regadio.

Para los aficionados a la arqueología cabe mencionar dos parajes, donde los restos de otras épocas afloran a la superficie. El primero es el despoblado de Aylacar, ubicado justamente en el paraje de los Hilacares, encima del actual cementerio de Pitres, pero más abajo de Capilerilla. Todavía hoy se aprecian los restos de alguna casa con una ventana y los huecos de las vigas. Allí estuvo un pueblo morisco, que con el paso del tiempo sus vecinos fueron dejando basta abandonarlo completamente.

También es muy interesante conocer la antigua iglesia de Capilerilla, situada en un extremo de este pueblo, junto a la era. Precisamente en la era descansan las piedras de cantería que formaban las partes nobles del edificio. Con paciencia se pueden encontrar antiguas labras. Del edificio sólo quedan los cimientos que todavía hoy pueden contemplarse. Una pequeña habitación de piedra recuerda el lugar donde estaba la antigua torre.

El único monumento que merece la pena destacar con ese nombre, al menos por su extensión, es el llamado Castillejo de Poqueira, situa-do justo debajo del mirador que se asienta en dicho barranco. Si bajamos por una senda, que no es más que una acequia convertida en cami-no, llegaremos a una supuesta plaza de armas, delante de una auténtica torre del homenaje.

Pero si por algo han trascendido los pueblos de La Taha es por su arquitectura blanca, menuda y muy humana. Las habitaciones son pequeñas, las ventanas escasas, no existen balcones sino antepechos, no hay terrazas sino terraos, en vez de soportales aparecen los tinaos. Las alturas son pocas y las casas cabalgan unas encima de otras adaptándose a la montaña. Se asientan sobre la roca, que a veces se excava para dar lugar a más habitaciones. La construcción tan peculiar sólo responden al terreno en el que se ubica. Se usan vigas de castaño, lajas de pizarra y launa; todo lo que da el medio natural.

Si añadimos a este tesoro el del medio físico obtendremos un lugar especialmente atrayente para visitar. Fuentes ferruginosas, es decir fuentes con sabor a hierro; otras con gas, algunas sencillamente de agua. La fuente de Aben Abó, la Fuente Paula, el Aguaagria, o la Fuente del Presidio son algunas de las muchas que hay.

Precisamente son las fuentes las que han permitido que se levantaran otras construcciones dignas de visita: las antiguas Fuentes Lavaderos. Todos los pueblos de La Taha conservan sus antiguos lavaderos públicos; y hoy se muestran celosos guardianes de los rumores que les dejaron nuestras antepasadas. Los mayores anhelan los tiempos en que la ropa se secaba al sol, mientras las vecinas contaban historias o simplemente cantaban su alegría. Ahora sólo nos quedan sus ecos recogidos en insulsos libros de antropología o aburridos tomos de historia y tradiciones.

Fiestas

La intimidad de las fiestas de Capilerilla, que sigue celebrando a San Francisco el primer fin de semana de abril contrasta con las fiestas de Pitres. San Roque, el patrón, consigue el milagro de multiplicar la población del pueblo varias veces. Pero la realidad es menos prosaica, y advierte que el día 16 de Agosto todo el mundo está de vacaciones. También se conmemora en Pitres el día del Cristo de la Expiración, cuya imagen es procesionada por el pueblo el segundo viernes antes de Viernes Santo.

Mecina y Mecinilla veneran a San Marcos y San Cayetano el primer fin de semana de Agosto, aunque sólo la fiesta del segundo sea el 7 de Agosto. No obstante el día oficial de San Marcos sigue celebrándose en la intimidad el 25 de Abril.

Atalbéitar festeja a la Virgen de Gracia el segundo fin de semana de Agosto, y a la Virgen de la Candelaria en Febrero. Ferreirola convoca fiestas en honor a la Santa Cruz el tercer fin de semana de Agosto, aunque su celebración oficial corresponda al mes de mayo. Por último Fondales celebra a la Virgen del Rosario el primer fin de semana de Octubre.

Fiestas de Moros y Cristianos: Se celebraban en Atalbéitar. Hoy que el pueblo apenas cuenta con diez habitantes estables, parece imposible. Incluso, pensando que en otras épocas el lugar contase con más habitantes, siempre ha sido un pueblo muy pequeño. Pero las personas que todavía recuerdan haberlas visto afirman que todo el pueblo intervenía en ellas. La gente venia desde lejos para admirar la función que duraba todo un día. Parece que tras la guerra civil no volvieron a celebrarse nunca más.

Chiscos de San Antón: La tradición muy extendida en toda España, también se celebra aquí, el 16 de Enero. Es la fies-ta de la renovación. Una enorme hoguera que antes devoraba los muebles inservibles y ahora quema gallombas es la excusa para que la gente coma, beba, baile y charle a su alrededor. El fin último es que San Antón proteja a los animales del lugar.

Mauraca: La Mauraca es algo más que la fiesta de la castaña. En noviembre, y coincidiendo con el día de los Santos, los vecinos salían al campo y hacían una merienda. Hoy quizás alguno le llamaría a eso una excursión. El sentido de la fiesta se confunde y su origen se intuye pagano. Pero se trata sólo de una fiesta de otoño. Una vez recogidos los frutos, las familias se juntan en algún haza, y asan castañas mientras se bebe «chapurrao». El vino sin fermentar que es «apagao» con anis o aguardiente anima la fiesta. Hoy se sigue celebrando. Pero los tiempos modernos han dado paso a innovaciones. Así diversos colectivos suelen celebrarlo aparte: los colegios de la zona se reúnen para organizar la fiesta juntos y lo mismo hacen las Escuelas de Educación de Adultos.

Turismo

Paraje de alta montaña.

Barranco Bermejo. En este barranco nace un manantial de aguas ferruginosas.

 

 

 

 

 

 

Información obtenida del Sistema de Información Multiterritorial de Andalucía