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La Comarca
de La Alpujarra posee uno de los legados históricos más importantes de la Península Ibérica, con innumerables vestigios de su poblamiento desde las tribus líticas que vinieron atraídas por la riqueza y abundancia de yacimientos metálicos y por las garantías de seguridad que ofrecía el sitio para defenderse, hasta los árabes que la dividieron en 12 demarcaciones o tahas, logrando una original agricultura de regadío utilizando sistemas de abalancamiento de laderas y sofisticados sistemas de riego. Todo lo anterior ha ido imprimiendo el carácter de sus gentes, la peculiaridad de su urbanismo, la integración de los pueblos en el paisaje, sus costumbres y tradiciones... que hacen de esta Comarca una de las más demandadas por las nuevas corrientes poblacionales hacia el medio rural.
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EL PAISAJE El atractivo turístico del paisaje de Nevada se conforma básicamente por cuatro elementos básicos: la agricultura tradicional (bancales, balates, eras, balsas, acequias,…); los pueblos serranos (casas, fuentes, tinaos,…), el medio natural (bosques, fauna, flora, canchales, borreguiles,…) y otros elementos puntuales (recursos históricos, monumentales, puentes, molinos, centrales minihidráulicas,…). El atractivo turístico del “paisanaje” viene determinado por los habitantes del paisaje y sus manifestaciones culturales: fiestas, folclore, gastronomía, artesanía. |
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LA AGRICULTURA La agricultura y las infraestructuras agrarias de Nevada se caracterizan por que el medio agrícola se ha ido adecuando al suelo, disponibilidad de agua y fisiografía (y no al contrario, como hace la nueva agricultura industrial no sostenible) a través de una penetrante participación del hombre. La construcción de bancales sujetados por balates de piedra hace que un territorio que sólo podría dedicarse a actividades forestales y/o ganaderas se convierta en una zona netamente agrícola. La pericia en la captación y reparto del agua de las cumbres hacia las zonas bajas permite desarrollar una agricultura de regadío de un nivel productivo imposible de mantener en base a las medianas-escasas precipitaciones de la comarca. La combinación de actividad ganadera y agrícola ha permitido mantener un nivel de fertilidad en los suelos que no tendrían por sus características edafológicas originales. El trabajo cotidiano de agricultores a lo largo de la historia y prehistoria de esta comarca ha hecho de esta tierra una fuente de productos agrícolas de alto interés, tanto en el ámbito cualitativo como cuantitativo. El mantenimiento de la población en esta zona repercutirá favorablemente en el mantenimiento del paisaje, entendido este como concepto global, ya que es el resultado de la interacción del hombre con el medio natural, hecho de especial importancia con territorios declarados Parque Natural y Parque Nacional.
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EL URBANISMO Los pueblos, por regla general, se adaptan a la geografía física, y como Nevada es un Municipio esencialmente montañoso, se disponen de forma escalonada y orientados al sur o a espacios abiertos, con la finalidad de aprovechar la bonanza climática del Mediterráneo (pueblos bioclimáticos y sostenibles). Hoy día la práctica totalidad de los pueblos están encalados, aunque en otras épocas por motivos defensivos se camuflaban perfectamente con el paisaje al utilizar los mismos materiales en la construcción que los que se encontraban en los alrededores. Se suelen dividir en barrios de muy diferente tamaño, que dependen de un núcleo más importante en el que se pueden encontrar los servicios municipales, el juzgado de paz, correos,... Con frecuencia, la separación no suele ser sólo física sino también social, teniendo algunos nombre propio, gentilicio e incluso "enemistades seculares" con el núcleo vecino. La disposición de los grupos de casas es normalmente en un plano paralelo al terreno y con la misma altura. Las calles tienen un trazado sinuoso y hasta cierto punto caótico y anárquico. Esta disposición, aparte de su adaptación al terreno, proporcionaba una ventaja defensiva clara. El terrao es la cubierta de la casa, siendo a veces un espacio que comparten varias casas. Otra característica que define el urbanismo de Nevada son los tinaos: suelen ser voladizos que a veces cubren la entrada e incluso parte de la calle. Aún quedan algunas calles por las que discurre una acequia, también quedan un buen número de fuentes y lavaderos públicos que se siguen utilizando.
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LAS CASAS La casa típica de Nevada, igual que los pueblos, están especialmente adaptadas a las laderas y a las condiciones climáticas. Los materiales utilizados en las construcciones han sido la piedra, madera de castaño, nogal y álamo, cañas, yeso, lajas de pizarra, y launa (una arcilla grisácea impermeable que cubre los terraos),... El uso de estos materiales está condicionado por razones evidentes: aprovechamiento de los recursos disponibles y las dificultades para transportar los materiales. La obra se realizaba con mezcla de arena, cal y agua en distintas proporciones en lugar de la arena, cemento y agua actual. Los muros, de piedra y argamasa, son de un grosor importante y su disposición, al igual que las calles, parece que no tienen una disposición lógica. Aparte de los condicionantes del espacio disponible a construir, es muy importante tener en cuenta los posibles desplazamientos del terreno a consecuencia del tipo de suelo y la pendiente, en consecuencia, las casas se dividen en volúmenes casi independientes; de esta forma se consigue una construcción flexible, no sólo por los materiales utilizados, sino por la propia estructura que permite que algunas casas se puedan "deslizar" por la pendiente incluso varios centímetros al año. En cuanto a las cubiertas, los terraos, se basan en vigas de castaño o álamo apoyadas en los muros de carga, con lajas de pizarra o cañizo encima, una mezcla de barro llamado "malhecho", y la launa. El borde del terrao se cubre con lajas grandes de pizarra llamadas aleros, con piedras grandes encima (castigaderas). Las chimeneas, suelen ser trococónicas rematadas con un "sombrero" formado por una laja y una piedra castigadera. La disposición de las habitaciones: en la planta inferior (a veces semisótano) se sitúan las cuadras de los animales (burra/o, cerdos, gallinas,...), encima, la vivienda propiamente dicha y en la superior, el pajar y/o secadero-almacén de productos agrícolas. De esta forma, se consigue un aislamiento respecto del exterior de la humedad del suelo, del frío de la planta superior, mientras que los gruesos muros lo hacen por los lados de la casa. Como conclusión se puede afirmar que las casas típicas alpujarreñas de Nevada, por su orientación, distribución, estructura y materiales son viviendas absolutamente bioclimáticas, perfectamente adaptadas a las duras condiciones meteorológicas y geográficas.
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LAS FIESTAS Las fiestas patronales que se celebran en cada pueblo de Nevada, las organizan normalmente los denominados "mayordomos" que se suelen elegir cada año, y su función principal es conseguir que la fiesta sea mejor que la del año anterior. Además de las fiestas patronales existen otras dedicadas a otros santos, la del emigrante, la de los quintos, la del carnaval, etc. Por su interés destacan la Procesión de los “Manchos” de Laroles, las “Ollas de San Marcos” de Mairena, las Carreras de Cintas sobre mulas y mulos en Picena,… Y sobre todo las tradicionales Fiestas de Moros y Cristianos en Laroles y Picena. Puede consultar el Calendario de Fiestas de esta web.
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EL FOLCLORE En cuanto al folclore, existe una gran tradición por la música de cuerda (laúdes, guitarras y bandurrias), que se ponía de manifiesto en bautizos, bodas, comuniones, reuniones, pasacalles, rondas y serenatas, en las que se interpretan y se bailan pasodobles, habaneras, polcas, mazurcas, rumbas, etc. Destacan también las "canciones de rueda y corro", "el enreillo", "canciones de mecedores", etc. que servían a mozos y mozas, no sólo para demostrar las aptitudes y talle, también mostrar las preferencias o desdén hacia alguna/o de los concurrentes por medio de gestos y posturas "secretas". Durante las faenas del campo, se cantaban los llamados "remerinos", mientras que por sendas y caminos "los cantos de los muleros" inundaban los valles, con estrofas entrecortadas y largos silencios intercalados con algún improperio y ánimos al animal. La manifestación más original es sin lugar a dudas, el trovo alpujarreño, herencia de los antiguos trovadores medievales: partiendo de un tema cualquiera, dos troveras/os cantan quintillas (estrofas de cinco versos, "más o menos" octosílabos) replicándose el una/o al otra/o; los versos surgen de forma espontánea, puesto que se debe proponer/rebatir lo que ha cantado el /la otra/o trovera/o, hasta que una/o abandona, pudiendo ser sustituido por otra/o. Es de destacar la labor que realiza la asociación cultural "Abuxarra" quizás el colectivo que ha logrado los mayores objetivos de conservación del folclore alpujarreño, principalmente a través del Festival de Música Tradicional que se organiza desde 1.981, cada año en un pueblo, en el que exponen prácticamente todos los grupos y asociaciones culturales de la comarca. Durante el mes de agosto del 2009 se celebrará el Festival de Música Tradicional en el pueblo de Mairena.
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LA GASTRONOMÍA La
gastronomía es fruto de las diversas culturas que se han sucedido en el extenso solar de la comarca, siendo la época islámica la de mayor influencia, aunque también con trazas de los repobladores gallegos, navarros,... Los platos
de Nevada y por extensión los alpujarreños, se basan fundamentalmente en los productos agrícolas y ganaderos que se dan en la zona. Entre ellos destacan: ensaladas (el remojón, el salpicón,
el lindo de Laroles,… ; sopas (de ajo, de habas, de espárragos, gazpachos y ajo blanco, …); tortillas (de patatas, de collejas, de présules (guisantes), de tallos de ajos, de orejones); pucheros y ollas (de bacalao, puchero de hinojos o de cardos, el guisote de collejas, la cazuela de habas, las talvinas elaboradas con leche, la
Olla de San Marcos); carnes y embutidos (carnes de cordero, de choto, de aves, de caza al ajillo, en “fritá”, en escabeche, ..., morcillas, chorizos, y el Jamón
) y postres (además de las frutas de cada temporada (cerezas, manzanas, caquis, melocotones, brevas e higos, uvas, naranjas,...), los postres más característicos de la zona son los basados en la más pura repostería morisca que mezclaba con sumo arte los huevos, la harina, azúcar, miel, almendras,... para elaborar: los soplillos, cuajadas, yemas, almendrados, turrón de almendras y miel, el pan o bollo de higo y el queso de almendras, arroz con leche de almendra, “leche frita”, panes y bollos de aceite, los “hornazos” y
roscos de San Marcos o en la Cruz, pebetes de calabaza, “pan dormío” y pan de mosto, el potaje de castañas, calabaza en almíbar, los roscos de vino, fritos, de manteca, de migas, de anís, con baño de huevo y de “hojarascas”, los “mantecaos”, torta royal y tarta de almendra, mulhacenes,...).
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LA ARTESANÍA La realización de
labores artesanas en Nevada, no sólo ha sido una manifestación cultural del pueblo, sino que ha ayudado en gran medida a amortiguar los efectos negativos que producían el aislamiento y la autosuficiencia, a veces obligada, de los pueblos. Todo lo que un hogar necesitaba se podía manufacturar en la casa de cada uno o en talleres del
pueblo: ropas, utensilios de cocina y agrícolas, muebles,... Sin embargo, como en otras zonas rurales de la Península, la filosofía del consumismo y la extensión de las redes de distribución de cualquier producto a cualquier rincón de la geografía y el pensar que los bienes de “fuera” son de mejor calidad y sin defectos, han llevado a la práctica desaparición de muchas artesanías. Hoy día, debido esencialmente a la aparición de las nuevas corrientes turísticas y a los neorrurales, que estiman en gran medida los trabajos y el arte local, hay una paulatina recuperación de algunas de las labores.
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