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Gentilicio: El más corriente es abulense, aunque a veces se utilice avilés.
Capital de la provincia: Ávila.
Población: 163.885 habitantes; 82.297 hombres, 81.588 mujeres (cifras de población referidas al 1/1/01).
Historia
El nombre de la ciudad viene de los distintos pueblos y tribus que han vivido a lo largo de milenios en la provincia. Los primeros fueron los vetones, que la llamaron Obila (monte alto), siendo uno de los castros más importantes de esta tribu, junto con Sanchorreja, Berrueco, Mesa de Miranda, Las Cogotas, El Raso y Ulaca. Los vetones dejaron su vestigio por toda la geografía de la provincia de Ávila, especialmente en forma de berracos. Más tarde fueron los romanos quienes la poblaron dándola el nombre de Abila o Abela. Los romanos dejaron también su historia en la ciudad, que principalmente era el actual casco viejo de la ciudad, la parte rodeada por las murallas. Calzadas, mosaicos o la plaza mayor popularmente llamada Mercado Grande, o El Grande, son parte de los vestigios romanos que nos quedan.
Los primeros asentamientos visigodos en la península se consideraban geográficamente muy cerrados. Según Palol y sus estudios, los asentamientos visigodos en España comprenden las ciudades de Burgos, Soria, Guadalajara, Toledo, Ávila, Cáceres, Madrid y Palencia, lo que induce a pensar que la elección de estos asentamientos es estratégica. Aunque su ubicación concreta no está determinado en la ciudad de Ávila se sabe que fue una de las plazas fuertes de la época visigoda. Durante los siglos VI y VII no hubo conflictos en la ciudad. Los visigodos utilizaban la tierra para cultivos de cereal y ganadería, según las pizarras encontradas sobre todo en el municipio de Diego Álvaro. La importancia de Ávila en este periodo se debe a un carácter religioso segñun la documentación que detalla la intervención de los prelados de Abela en los concilios toledanos, como consecuencia de la proximidad de Toledo, capital del Reino Visigodo.
No consta que hubiese ningún tipo de resistencia por parte de los defensores ni medidas represoras por parte de las tropas invasoras. Se cree que la convivencia entre las dos culturas fue normal, permaneciendo la comunidad cristiana con sus costumbres, templos y cultura, incluso en otras plazas se celebró la liberación de las imposiciones de la nobleza y clero visigodas. Los musulmanes también excluyeron del poder a los no musulmanes. No se puede precisar por falta de datos las circunstancias y vicisitudes durante la etapa de dominación musulmana ni tampoco concretar la relación social, económica, cultural, política y religiosa que pudieran tener estas comunidades. Lo úncio confirmable es que la ciudad durante la época musulmana se convirtió en un punto estratégico, siempre deseada por árabes y cristianos como sistema defensivo, y los enfrentamientos por su posesión fueron permanentes. Hubo incursiones de los reyes cristianos
en la ciudad después de la ocupación musulmana que no fueron duraderas. Alfonso I y su hijo Fruela llevaron a cabo varias expediciónes llegando a entrar en la ciudad (740-742) sin ánimo de permanecer, más bien con intención de destruir las defensas, reacudar botín y a la vez aprovechando que los pobladores cristianos de la ciudad siguen a este rey en su repliegue, proporcionando población para la defensa de los reinos cristianos. Después de estas incursiones de los reyes cristianos, se suceden en Ávila tres siglos de los que se conocen pocos aconteceres. Ávila, como otras poblaciones de la meseta, debido a la destrucción de los campos y poblaciones, así como el arrastre de ciudadanos hacia el norte, quedó prácticamente despoblada. Desde el siglo VIII estas zonas o ciudades pueden considerarse dentro del llamado "desierto estratégico" en el que hubo un fuerte despoblamiento, convirtiendose a su vez en tierra de nadie y siendo escenario de los ataques entre ambas fuerzas.
Después de la conquista de la península por parte de los musulmanes la ciudad y la provincia se quedan desiertas no existiendo apenas datos de lo que por aquel entonces ocurrió. Ya en el siglo XI Don Raimundo de Borgoña, yerno de Alfonso VI de Castilla fue el encargado de la repoblación del centro de la península, y con el fin de proteger Toledo surgen las ciudades amuralladas de Salamanca, Ávila y Segovia. Más tarde la repoblación de la península se va llevando más al sur sumergiendo a Ávila en un segundo plano casi sin relevancia en la época, a pesar de tener voz y voto en las Cortes castellanas.
En la alta edad media (s.XV y XVI) la ciudad vuelve a renacer gracias a las idas y venidas de la corte. La ciudad y la provincia prosperaron enormemente y fueron el lugar de nacimiento de numerosos personajes religiosos, escritores y consejeros espirituales como Santa Teresa de Cepeda y Ahumada.
A partir del siglo XVII la ciudad empieza una larga decadencia y una despoblación que la dejó con a penas 4.000 habitantes.
Durante la guerra civil castellana fue sede de los partidarios del infante Alonso. Su concejo fue uno de los principales organizadores de la guerra de las Comunidades y en ella se formó la primera junta de los comuneros.
Fuente: http://es.wikipedia.org
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