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17/10/2002 . Greenpeace y Amigos de la Tierra critican el Proyecto de Ley sobre transgénicos
Entra en vigor la Directiva europea 18/2001 sobre liberación intencional de organismos modificados genéticamente (OGM) al medio ambiente
La Directiva Europea mejorará sustancialmente
la legislación anterior en la materia, porque refuerza el proceso de análisis
de riesgos previo a la autorización de un transgénico, introduce la obligación
de seguimiento una vez liberado e impulsa los registros públicos sobre el
emplazamiento de este tipo de cultivos.
España tendría que haber transpuesto esta Directiva para el 17 de octubre. El
Proyecto de Ley, presentado el 4 de agosto por el Consejo de Ministros, que se
debatirá próximamente en el Congreso, , defrauda el espíritu de la norma
europea y está lleno de trampas que harán que la Directiva no se aplique.
Dicho texto, por ejemplo, imposibilitará la creación de registros públicos,
ya que no obliga a los responsables de una liberación a declarar la situación
de sus campos.
“Los registros del emplazamiento de los campos transgénicos son
imprescindibles para que los agricultores puedan evitar la contaminación de sus
cosechas. En España, el Gobierno se las ha ingeniado para hacerlos
inviables”, ha declarado Liliane Spendeler, coordinadora del área de
biotecnología de Amigos de la Tierra.
Del mismo modo, el Proyecto de Ley introduce de manera incorrecta, las
obligaciones de evaluación de riesgos, seguimiento, etiquetado y renovación de
autorizaciones, entre otros aspectos. Además, al quedar vigente el antiguo Real
Decreto que desarrolla la Ley precedente, podrán pasar años sin que estos
conceptos se introduzcan de forma correcta en el marco normativo español.
Coincidiendo con la entrada en vigor de esta directiva, los ministros de medio
ambiente de la Unión Europea se pronunciarán hoy sobre las Propuestas de
Reglamentos para la trazabilidad y el etiquetado de los alimentos y piensos
modificados genéticamente (MG). En julio, el Parlamento Europeo, votó a favor
del etiquetado de todos productos procedentes de OMG y en contra de la
contaminación de los alimentos y piensos por OMG no autorizados en Europa.
Rebajó también, del 1% que proponía la Comisión Europea a 0,5%, el umbral
permitido de contaminación sin necesidad de etiquetado. Greenpeace y Amigos de
la Tierra consideran que se deberían etiquetar también todos los productos
derivados de animales que hayan sido alimentados con piensos MG.
El pasado lunes, el Consejo de Agricultura de la UE debatió este tema, no
llegando a ninguna conclusión. Sin embargo, podría ocurrir que hoy los
ministros de medio ambiente cedan alguno de los logros conseguidos por el
Parlamento aceptando, por ejemplo, la contaminación por OGM no autorizados
durante tres años.
“Los ministros deberían reforzar las decisiones adoptadas por el Parlamento
Europeo, estableciendo un sistema de etiquetado completo y rechazando todo tipo
de contaminación de los alimentos. La mayoría de los ciudadanos europeos
quieren poder elegir alimentos libres de transgénicos.” ha declarado
Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña de transgénicos de Greenpeace.
En este contexto, un grupo de trabajo de la Comisión pretende que se permita
autorizar nuevas variedades transgénicas a través de estos Reglamentos. Esto
supondría que las nuevas aprobaciones tuvieran muchas menos garantías y una
peor evaluación de riesgos que a través del procedimiento correcto, la
directiva 18/2001. Las organizaciones ecologistas consideran que esto es una
escapatoria inaceptable.
A pesar de los rumores durante las últimas semanas y a tenor de las recientes
declaraciones del Comisario de la Dirección General de protección del
Consumidor, David Byrne, la moratoria no será levantada mañana.
Ciertos sectores de la Comisión Europea, sometidos a presiones por parte de
Estados Unidos, llevan meses intentando acabar con la moratoria de facto sobre
autorización de nuevos OMG, en vigor desde 1998. Sin embargo ésta no será
levantada por varias razones: la nueva Directiva 18/2001 sobre liberación al
medio ambiente no está implementada en la mayoría de los Estados Miembros, el
etiquetado no proporciona toda la información al consumidor y no existe un
sistema de trazabilidad que permita retirar los productos del mercado en caso de
problemas además de no estar resuelto el tema de la responsabilidad cuando se
produzcan daños al medio ambiente o a la salud. Tampoco se ha resuelto el
problema de la co-existencia entre los cultivos modificados genéticamente, los
convencionales y los ecológicos.
En medio de esta situación, el pasado Lunes, una delegación de más de 300
organizaciones medioambientales, de agricultores y de consumidores europeos
(representantes de más de veinticinco millones de miembros) entregaron a los
Comisarios Europeos Franz Fischler y David Byrne, 70.000 firmas y una petición
titulada SOS Salvad nuestras semillas pidiendo que la nueva Directiva de
Semillas de la UE garantice la pureza de las semillas vendidas y sembradas en
Europa en lugar de tolerar contaminación genética.
Si la Directiva de Semillas es aprobada tal y como la Comisión Europea
actualmente propone -permitiendo entre un 0,3% y un 0,7% de contaminación sin
etiquetar en lotes de semilla convencional- conduciría a un cultivo a gran
escala de cosechas MG no controladas: unos 7000 millones de plantas transgénicas
estarían presentes en la UE (el equivalente a unos 46.000 campos de fútbol).
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