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Participaron representantes de Fanega (Juan Pont), Amics
de l’EA de Manresa (X.Fontanet), Biolur Navarra (Diego), Ekonekazaritza (P.
Montero), Plataforma Rural (A. Toledo),
EEA de Carcaixent (J. Roselló), La Verde, COAG, CERAI, Humus, Asociación
Biodinámica (R. Colmenares), varios de ellos miembros de SEAE.
La reunión fue continuación de la iniciada en Amayuelas en agosto (1ª
feria de Biodiversidad Agrícola), en la que también participaron las mismas
personas, concretándose en dos líneas de trabajo:
1.- Propuesta sobre el nuevo reglamento de registro de
variedades y producción de semillas (en preparación), para su entrega en el
ministerio, b) Envío a todos los participantes para recoger aportaciones, c)
Envío a todos para recoger adhesiones, e) Presentación pública y entrega en
el ministerio, f) Comenzar a registrar variedades locales caracterizadas.
2.- Página web de la Red, con los contenidos siguientes:
presentación de la red; información técnica (producción de semillas,
conservación, boletines); base de datos con las fichas (Access); lista automática
de correo; directorio de personas y asociaciones que participan en la red;
formulario para adhesión a la red; enlaces con otras páginas.
La EEA de Carcaixent puede aportar su modelo de ficha cuestionario para
la caracterización. La EA de Manresa puede diseñar la página y alojarla en su
portal. Se adjunta el borrador de
MANIFIESTO POR LOS DERECHOS DE LOS AGRICULTORES EN LA CONSERVACIÓN Y USO DE LA
BIODIVERSIDAD, que fue trabajado en esa reunión.
Este es un llamamiento de la gente que venimos trabajando
en la Red de Semillas “sembrando e intercambiando” desde hace ya año y
medio. La Red ha sido un punto de encuentro de aquell@s
que luchamos porque en el futuro la biodiversidad agrícola siga en manos de los
agricultores y las comunidades locales. En esta iniciativa participamos gente
diversa: agricultores, ecologistas, cooperativas de consumo, grupos de acción
local, horticultores aficionados e investigadores. La mayor parte estamos
relacionados con la agricultura ecológica y trabajamos no sólo para rescatar
los recursos genéticos locales, también para desarrollar nuevos modelos de
agricultura que nos saquen del atolladero actual de degradación de los
agroecosistemas, succión depredadora de los recursos naturales y precariedad en
el trabajo y en la vida de los trabajadores agrícolas y los pequeños
agricultores.
Han sido las asociaciones Plataforma Rural y Fanega (
Federación de Asociaciones de Agricultura Ecológica) las que más han
trabajado para que la Red salga adelante, pero otras muchas asociaciones y
organizaciones han echado una mano y están trabajando en torno a la conservación
y revalorización participativa, local y popular de la biodiversidad agrícola.
A través de la Red hemos creado un espacio donde reforzar la autonomía e
identidad de cada iniciativa, a través de 1) ayudar a la adaptación local de
las metodologías y técnicas para generar y conservar biodiversidad agrícola y
2) complementar las experiencias locales con acciones tendentes a modificar el
contexto sociopolítico, legal y económico en el ámbito estatal y europeo que
impiden el desarrollo de nuestras actividades.
En agosto nos reunimos en Amayuelas de Abajo, un
pueblecito de Palencia donde tuvo lugar la primera Feria de la Biodiversidad
“Ni transgénicos, Ni multinacionales, Variedades Locales” y decidimos
elaborar este manifiesto, que refleja nuestras necesidades y percepciones con
respecto a la conservación y uso de la biodiversidad, e incluye una serie de
propuestas legislativas y medidas económicas, muchas de ellas acordes con las
estrategias, planes o compromisos que el estado alguna vez firmó, ratificó o
prometió, y que hasta ahora no se cumplieron.
Gracias a las diferentes agriculturas que se practicaron en el pasado,
los agricultores habían logrado conservar y generar una gran biodiversidad agrícola,
dicen que la mayor de Europa Occidental. La llegada de la Revolución Verde y
ahora la era de la biotecnología y la globalización
económica, han impuesto la homogenización como forma de crecimiento,
diseñando un modelo de desarrollo agrícola que siempre privatiza los
beneficios y socializa los costos: las ganancias para las empresas, las
dificultades y precariedad para los agricultores, el riesgo para los
consumidores, la erosión genética y la degradación de los agroecosistemas,
que las asuma la sociedad en su conjunto. Las nuevas biotecnologías han venido
acompañadas por una serie de leyes y reglamentos sobre la propiedad y producción
de las semillas, que cada vez más refuerza la posición de poder de las grandes
transnacionales agroindustriales y margina de forma acelerada a agricultores,
forjando una división del trabajo y de la investigación que se resume como
“todo para el agricultor, pero sin el agricultor”.
La legislación de semillas es uno de los casos clásicos
en los que se ha ofrecido protección a intereses empresariales específicos
frente a otras estrategias controladas por agricultores o iniciativas socioeconómicas
locales que hubieran tenido una incidencia importante en la conservación/generación
de biodiversidad. Por lo tanto existe una deuda ecológica con los agricultores
y las comunidades rurales, el estado es corresponsable del empobrecimiento de
recursos genéticos locales, la falta de disponibilidad futura de los
conocimientos tradicionales ligados a la biodiversidad, y el importe no pagado
hasta ahora del germoplasma y la información cedida para un aprovechamiento
comercial, y tiene la obligación de tomar partido por aquell@s agricultores que hoy quieran elegir una vía alternativa en el abastecimiento de
semillas y la conservación de la agrodiversidad.
Hoy por hoy, los sistemas de producción ecológica son
aquellos que más capacidad tienen de promover la conservación dinámica de la
biodiversidad, además de sus reconocido valor para generar alimentos de calidad
y sanos sin degradar los agroecosistemas. Esto no quiere decir que sea la única
estrategia para la conservación de la biodiversidad valida, ni que toda las
variedades que se utilicen en agricultura ecológica deban ser variedades
locales. Pero sí creemos que la agroecología es la aproximación a la
agricultura que asume una concepción más profunda de la biodiversidad. Porque
piensa en la biodiversidad no como un conjunto de recursos fitogenéticos
aislados, sino como un entramado complejo en el que se unen la diversidad
cultural campesina, la biodiversidad agrícola a nivel específico y genético,
y la heterogeneidad de los agroecosistemas y territorios, y que sobrevive
gracias a la capacidad de generar iniciativas de producción e intercambio de
semillas, que favorezcan la creación de empleo verde, y gracias a mercados y
consumos locales. Luego es dentro
de la agricultura ecológica donde se deben centrar las medidas para la
conservación in situ de la biodiversidad.
La nueva coyuntura creada en Europa por el crecimiento de
la demanda de productos ecológicos y la necesidad de crear un marco técnico y
legal propio para la producción de semilla ecológica debería servir para
retomar y definir el papel de los campesinos y los consumidores en el proceso
productivo de las semillas. Es necesario ampliar el debate y decidir no sólo
“cómo producir” sino también “qué producir” y “quienes van a ser
los sujetos del proceso”. Estamos ante una gran oportunidad de retomar
tecnologías que den mayor autonomía a los agricultores en vez de fomentar su
dependencia de la gran industria, y también de desarrollar variedades al gusto
de los consumidores y no como respuesta a
las necesidades de las distribuidoras agroalimentarias.
Especialmente preocupante es la nueva ley de obtenciones
vegetales aprobada a principios de este año, al no reconocer los derechos de
los campesinos por el germoplasma utilizado en la mejora. Este conflicto hoy se
vive a escala planetaria, ya que las transnacionales se apoyan en las
instituciones internacionales como la Organización Mundial del Comercio (OMC)
para controlar el destino y la vida de la sociedad y la biosfera. Pedimos al
gobierno español que apoye la posición del Grupo Africano y la India en la
revisión sobre propiedad intelectual en la OMC, que piden la prohibición de
patentes sobre seres vivos y el reconocimiento expreso de los derechos
comunitarios sobre la biodiversidad. Desde aquí hemos comenzado a transformar
nuestra resistencia en alternativas, y nos solidarizamos con otros movimientos
campesinos e indígenas, que mantienen sus luchas contra la globalización y por
la conservación local de la biodiversidad.
Si realmente se pretende conservar la biodiversidad
cultivada y cumplir con los compromisos adquiridos en la Cuarta Conferencia Técnica
Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos, es necesario un cambio
sustancial de la legislación, especialmente de la actual Ley de régimen jurídico
de protección de las obtenciones vegetales y también de la legislación sobre
semillas y plantas de vivero, completando la incorporación al ordenamiento jurídico
estatal de todos los cambios introducidos en la nueva directiva comunitaria y
redactando un reglamento que permita un desarrollo satisfactorio de los
objetivos propuestos. A continuación se recogen los puntos esenciales que a
nuestro juicio deben ser contemplados en estas reformas. Desde la Red de
Semillas “resembrando e intercambiando” estamos dispuestos a continuar
trabajando y profundizando junto con el Ministerio en las posibles
modificaciones y nos comprometemos a buscar los cauces, proponer modificaciones
concretas, y evaluar el impacto de las nuevas posibles modificaciones efectuadas
sobre la conservación de la biodiversidad.
1.- Eliminar todas las trabas reglamentarias y establecer
medidas que potencien el intercambio de material de reproducción vegetal entre
los agricultores.
2.- Promover la
identificación y registro público de las variedades utilizadas por los
agricultores, incluidas las que se guardan en los centros de recursos fitogenéticos
y establecer mecanismos de acceso libre para los agricultores al material y la
información. Es necesario financiar boletines o catálogos informativos sobre
las variedades locales en las regiones o comarcas, y reactivar el Catálogo de
Variedades Comunes establecido hace 20 años y que aún no ha tenido utilidad
alguna hasta ahora. Aunque se ha realizado la transposición de la directiva
europea 95/98, que posibilita el registro de variedades locales sin las rígidas
características de homogeneidad y estabilidad las modificaciones que se han
hecho hasta ahora son claramente insuficientes. Tratándose de variedades de conservación, lo que supone
textualmente según la definición de la normativa “un patrimonio
irreemplazable de recursos fitogenéticos”, sería normativamente coherente
que los costes de los ensayos oficiales para la inscripción de la variedad, fuesen asumidos
por la administración estatal o comunitaria, en caso de que sean exigidos.
3.- Informar a los agricultores sobre como acceder a los
bancos. Buscar nuevas formas de relación entre los centros de recursos fitogenéticos,
grupos de acción local y agricultores fortaleciendo los enlaces y proyectos
conjuntos. Reformar la metodología de conservación y caracterización (hasta
ahora diseñada para los fitomejoradores) según las necesidades de los
agricultores, haciendo posible el acceso a mayores cantidades de semilla,
promoviendo más la evaluación agronómica en las condiciones de cultivo de los
agricultores que las complicadas caracterizaciones morfológicas, bioquímicas o
moleculares. Nos comprometemos a retroalimentar con germoplasma e información a
los Centros de conservación ex situ. 4.-
Establecer pagos de derechos por la comercialización de semillas mejoradas
utilizando material vegetal de origen local. Las cantidades obtenidas por la
recaudación de estos derechos se utilizarán parar aumentar la financiación de
las medidas especificadas en los dos primeros puntos de este capítulo.
5.- Establecer líneas de ayudas y cambios en la
reglamentación para fomentar la creación de microproyectos, cooperativas y
pequeñas empresas para la producción y comercialización de semillas de
variedades locales, también de redes de agricultores. Las estrategias de
conservación futuras no deben degenerar en un simple instrumento de mercado
para facilitar la comercialización de los recursos biológicos y los
conocimientos relacionados con ellos. Tampoco la conservación in situ debe
promoverse sólo como una estrategia complementaria y tutelada por la ex situ.
La conservación y uso sostenible de la biodiversidad se debe sustentar en los
derechos de las comunidades locales, y en promover la participación y el
control de los agricultores en su gestión.
6.- Imponer
restricciones a la biopiratería, exigiendo una declaración pormenorizada del
origen del material vegetal utilizado en el proceso de mejora de aquellas
variedades para las que se soliciten derechos privados de obtención. Además
aportar pruebas de consentimiento informado de la comunidad o particular
donante, y que se halla recogido de acuerdo con la legislación de acceso a los
recursos vigente.
7.- Restablecer el derecho conocido como privilegio del agricultor o excepción en beneficio del agricultor para todas las especies vegetales.
8.- Eliminar cualquier tipo de supeditación a la compra de semilla certificada o mejorada para recibir subvenciones o ayudas a la producción.
9.- Poner en marcha las medidas destinadas a promocionar “la conservación,
selección y mejora genética desde la función tradicional de agricultores y
ganaderos” de las que habla la Estrategia Española de Diversidad Biológica,
y que creemos deberían estar destinadas al fortalecimiento de la capacidad
local de experimentación e innovación de los agricultores, con los recursos
específicos de su agroecosistema. Posibilitar
el desarrollo de los sistemas locales de abastecimiento de semilla ecológica,
es necesario que se entienda que estos sistemas son una alternativa viable para
la producción de semilla ecológica.
10.- Se debe profundizar en el estudio de aspectos
metodológicos y técnicos que ayuden a los agricultores ecológicos que quieren
producir su propia semilla, los reglamentos deberían proponer una serie
recomendaciones, pautas o productos autorizados.
11.- Por otra parte se deben reformar las legislaciones
para que el registro de variedades utilizadas en agricultura ecológica se evalúen
con nuevos criterios, como por ejemplo la tolerancia a flora adventicia, mínima
homocigosis y la adaptación local, también se debe promover un mecanismo para
que las variedades comerciales que las grandes empresas están descatalogando en
favor de los híbridos y los transgénicos, no caigan en el olvido o
desaparezcan, ya que tiene interés para la agricultura ecológica.
12.- Promover la
comercialización directa o los canales cortos de venta, las ferias y los
mercados locales, las cooperativas de consumidores y agricultores, ya que
garantizan el contacto entre agricultor y consumidor y posibilitan el
intercambio de ideas y problemas de unos y otros, siendo el mejor lugar para
recuperar productos agrarios locales. Dentro de la sensibilización pública se
pueden elaborar exposiciones sobre la importancia de la biodiversidad y su
relación con la diversidad cultural, folletos o campañas explicativas, fomento
de la agricultura ecológica,...Los ciudadanos y consumidores tienen que ser
conscientes y participes de la importancia de la conservación de la
biodiversidad en cultivo.
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